Las mamás

Hace tiempo vengo pensando en los buenos o malos hábitos que nos pueden enseñar nuestras mamás en cuanto a la alimentación, y hablo de las mamás porque en su gran mayoría son ellas las encargadas de alimentar a los hijos.

Yo creo que mi mamá hizo muy bien su trabajo conmigo en cuanto a la comida, lo malo es que yo fui rebelde y cuando crecí me deschongué y por eso ahora estoy como estoy. Pero de las cosas más importantes que me enseño mi mamá en cuanto a la comida son las siguientes

  • Comer frutas y verduras
  • Comer variado
  • No comer comida procesada
  • No comer comida grasosa (grasa animal)
  • Cocinar sanamente

Yo creo que todos estos hábitos que me creo mi mamá han sido la clave para permanecer sana a pesar de pesar todo lo que peso. Aún y cuando pesaba 132 kg mis niveles de azúcar, colesterol y demás se encontraban dentro de los límites normales. Me acuerdo que tampoco nos dejaba tomar café y refresco nada más poquito. Yo creo que mi mamá es la única que come decentemente bien en mi casa, jejeje…. Bueno, y yo trato 🙂

Señoras, yo les diría acuérdense que sus niños comerán igual que ustedes, así que si ustedes comen mal pues ellos comerán igual de mal que ustedes, ellos hacen lo que ven. O si ustedes comen bien pues ellos comerán igual de bien. Ustedes eligen 😉

Y ahora…

¡¡¡Besos y Abrazos a todas las mamás del mundo!!!

¡A mi me tocó la mejor!

Mi mamá y yo

Mi mamá y yo


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11 comentarios en “Las mamás

  1. Luisa, pues casi puedo firmar todo lo que has dicho, en casa de mi madre siempre se ha comido muy saludable y yo aunque desfaso de kilos por demás sigo con buena salid creo que precisamente por eso.
    Un beso.

  2. Muy cierto! yo tardè mucho en aceptar las verduras porque en casa de mis papás casi no las comíamos.

    Algo bien importante es desde el embarazo comer sanamente, los bebés desde el útero conocen los sabores (dicen) y luego en la lactancia los reafirman y así poco a poco probarán y aceptarán lo mismo que la mamá ha comido todo el tiempo.

    Con Saul (el mayor) sí me falló porque no comía muy bien, y lo he comprobado con Joel, el pequeño come lo mismo que yo! de hecho anoche me robó mi plato de sardinas con lechuga, jaja.

    Felicidades a tu mami 🙂

    • A mi me da risa cuando mis amigas se sorprenden de lo bien que comen otros niños, no se fijan que los niños comen casi lo mismo que los papás…

      Felicidades para ti también

  3. Creoq ue de grande nos olvidamos lo que nuestros papas nos inculcaron al tratar de comer bien o lo mejor tambien por que no nos dejaron comer o limitaron la chatarra, por eso nos hacemos reveldes de grandes?
    Quien sabe, pero de que nos enseniaron a comer bien, no cabe duda!

  4. Luisa, tienes razón, aunque mi problema siempre han sido las cantidades. De pequeña nunca me gustaron los dulces y no conocía la comida chatarra, pero era capaz desde los tres años de comerme una mojarra, un plato de paella, o de bistec con ensalada. He sido delgada casi toda la vida pero en la etapa adulta si he ganado algunos kilos con los que tengo que luchar. Ahora ya no consumo tánta azucar ni postres, como en mi etapa de “rebeldía” pero de pronto me descubro consumiendo grandes cantidades de comida sana: avena, queso panela, pescado, yogur o nueces. Y bueno las calorías son las calorías y cuando tenía 10 kilos de más si subieron mis triglicéridos. Así que como dice por ahí un blog de no vives de ensalada, es importante la calidad y la cantidad. Eres privilegiada por haber mantenido tus niveles de azúcar y colesterol aún con sobrepeso. Un abrazo y ánimo en la lucha constante por alimentarnos mejor.

  5. Luisa, he llegado a tu blog a través Zulema, me ha gustado mucho!

    Yo soy hija de una mamá regia, la cual era clásico verla en las noches haciendo tortillas de harina y dándonos tremendo plato de frijoles refritos con manteca de puerquito, huevito estrellado y salsa en el molcajete… y en la mañana nos llevaba lunch a la escuela y eran más taquitos y llegábamos a la casa y de comer era carne con tortillas… no me quejo porque comíamos riquísimo jaja! pero uno se va acostumbrando a comer y comer y comer y te llega la edad en que el cuerpo te cobra factura, mis hermanos y yo no fuimos niños gorditos al contrario, pero ahora batallamos con el sobrepeso, ellos no porque como que nos les interesa mucho, pero yo nomás me descuido tantito y ahí me tienes con semejantes caderas.

    Pero yo no recuerdo que en mi familia nos pusieran límites con la comida, tampoco eramos de estar todo el día comiendo, pero comíamos a la par que los mayores.

    Yo ahora vivo en otra ciudad y por lo tanto tengo control de mis alimentos, pero me sorprende ver que cuando voy a visitarlos lo primero que ponen en la mesa es la botellota de refresco. Espero que cuando yo tenga bebés les pueda dar mejores ejemplos en la alimentación.

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